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	<title>Archfarm</title>
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	<description>Fascículos aperiódicos de arquitectura</description>
	<pubDate>Mon, 26 Nov 2007 12:58:21 +0000</pubDate>
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		<title>Fascículo 10 - Papel</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Nov 2007 12:51:08 +0000</pubDate>
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		<title>Fascicle 10 - Paper</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Nov 2007 12:41:26 +0000</pubDate>
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		<title>Fascículo 10 - Móvil</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Nov 2007 12:41:19 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[	Se habla mucho del hecho de que ya la mitad de la población de la tierra vive en ciudades. Sin embargo puede quedar aún mucho por analizar sobre modelos de población y actividad en el campo, algo que probablemente tenga mucho que ver con el futuro y la supervivencia de la civilización. Si se quiere [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>Se habla mucho del hecho de que ya la mitad de la población de la tierra vive en ciudades. Sin embargo puede quedar aún mucho por analizar sobre modelos de población y actividad en el campo, algo que probablemente tenga mucho que ver con el futuro y la supervivencia de la civilización. Si se quiere evitar la suburbanización de las áreas rurales es necesario implementar una infraestructura móvil.<a id="more-33"></a><br />
la montaña y mahoma<br />
Por el momento la vida en el campo funciona en torno a puntos fijos. Las carreteras han sido mejoradas para facilitar el transporte de recursos que ya no se encuentran disponibles localmente ( esto y la distribución barata de mercancías han vuelto redundante la producción local ) y las personas que han visto los estragos de años de despoblación rural tienen un instinto natural a trasladarse a lugares más accesibles. Los lugares próximos a las carreteras principales son los más valiosos. Los pueblos más cercanos son aquellos donde están los lugares de entretenimiento, trabajo y educación, el valor incrementa en aquellas casas que aunque rurales, rodeadas por un poco de naturaleza controlada —césped—, se encuentran a un corto paseo en coche de estos pueblos. Cuanto más grande es el pueblo más posibilidades de trabajo y diversión, y por lo tanto más valiosa es la vivienda.<br />
Todas estas cosas me sorprendieron desde el principio. Habiendo decidido trasladarnos al campo —pensábamos en campos verdes, el canto de los pájaros, árboles y un terreno para cultivar algo de comida— cada agente inmobiliario nos seguía ofreciendo insignificantes porciones de tierra ensordecidas por el sonido de los coches. Mientras que buscábamos un lugar donde vivir, cada posible vendedor intentaba restar importancia al aspecto campestre y alardeaba sobre el acceso a pueblos cercanos, autopistas, etc como si no hubiera vida sin acceso a aquello que de hecho estábamos deseando dejar atrás.<br />
De esta forma la vida rural se ha vuelto suburbana. Ahora vivimos en un paisaje asistido. Carreteras, tren, electricidad, teléfono, combustible de calefacción, comida… todo tiene que ser suministrado a las zonas rurales para que la vida continúe. El estado ha respaldado completamente la Irlanda rural, asistida con una minuciosa infraestructura tal como lo están las zonas urbanas. Autopistas, postes eléctricos, torres de telefonía móvil, camiones articulados llenos de comida, camiones cisterna… entrecruzan el paisaje llevando un nuevo estilo de vida a las zonas rurales, ya no existen zonas perdidas, pero ¿a qúe coste?<br />
Se utiliza una gran cantidad de energía para mover personas de un lugar a otro lo más rápido posible, desde cualquier punto de la Irlanda rural a Dublín ( observad el plano de carreteras y ferrocarriles ). Trabajo y ocio son eliminados del hogar y el campo sólo se llena del sonido de gente conduciendo de un lugar a otro. Esto nos lleva a la creencia general que vivir en una casa en el campo es esencialmente “insostenible”, refiriéndose a que se consume gran cantidad de combustibles fósiles. Este estilo de vida también lleva a la desaparición de un sentimiento de comunidad en las areas rurales que ahora no son más que un puñado de casas sólo ocupadas por las tardes, por gente cansada que ve la televisión mientras se preocupa por los pagos de su hipoteca.<br />
El modelo económico y el desarrollo social perseguido durante toda la segunda mitad de este siglo han provocado esta situación, y es que esto no ha sido siempre así. Los modelos de vida en las zonas rurales fueron bastante distintos, erigidos en torno a un uso del movimiento mucho más económico.<br />
cine ambulante<br />
El año pasado asistí a un festival de dos días de películas de Wener Herzog. Tuvo lugar en un pequeño pueblo cercano, en un flamante cine de cien butacas. Todo tipo de personas bajaron de las montañas para asistir al festival.<br />
Esto pudo ocurrir en un pueblo pequeño sin cine estable porque el ayuntamiento de Leitrim, nuestra autoridad local, invirtió en un cine ambulante. Este cine viaja de pueblo en pueblo como un camión articulado. Para, se conecta a la red y se despliega. Quince minutos más tarde el pueblo tiene un cine, un cine a donde puedes ir andando. Sustituyendo en los pueblos más pequeños a los cines que hace tiempo cerraron sus puertas.<br />
Parece revolucionario que algo tan grande como un cine pueda moverse, pero si observamos el pasado vemos la biblioteca móvil y el banco en los setenta, y antes aún, tiendas, mercados, ferias, circos… un mundo entero estaba en movimiento.<br />
buenos vecinos<br />
Mi vecino George es, usando sus propias palabras, “lo mejor de lo mejor”. Es amable, agradable y extremadamente divertido. Como ha trabajado como camarero la mayor parte de su vida y sabe escuchar conoce a todo el mundo en kilómetros a la redonda y tiene algo bueno que decir de todos, o al menos de casi todos ellos. Raramente viaja más allá de Mohill, a unos cinco kilómetros de distancia, aunque una vez al año su cuñada lo saca de casa y se lo lleva un día a Mayo.<br />
Creció en los cincuenta rodeado por mucha más gente de la que vive aquí ahora, en aquellos días había alrededor de treinta personas viviendo en nuestro camino, ahora sólo hay seis ( cuatro de ellas pertenecen a nuestra familia ). A nivel cotidiano más gente implica más diversión. Muchas conversaciones a lo largo de la jornada, pedir y recibir ayuda numerosas veces para labores que necesitan varias manos, y al atarceder música, juegos de cartas e historias alrededor del fuego de alguien. Había tres tiendas ambulantes, Tommy Kelly con un caballo y carro, Bernie Quinn con un camión y Jack McBrine con un tractor y un remolque. Había un paseo al pub en la aldea de Cloone, a unos veinticinco minutos, y para ir a bailar en una noche especial tenías que montar en bicicleta. Una vez por semana había un mercado en Mohill, estaba a una hora y media en bicicleta, pero merecía la pena, ganado y productos que vender, gente que conocer y todo tipo de mercaderes ambulantes y estilos musicales, todas las cosas que no tienes en casa.<br />
Hace unas pocas semanas el circo McCormicks vino al centro cívico de Cloone. Fue bastante asombroso porque estaba formado por una sola familia, dos padres y sus hijos de doce y dieciséis años. Presentaron un espectáculo de dos horas un domingo por la tarde, y el lunes a mediodía habían recogido y se encaminaban a la siguiente aldea. Acabé hablando con George sobre esto y él empezó a hablar sobre los circos en su infancia. En los cincuenta el circo venía a Mohill unas dos veces al año, uno de los grandes, los de Duffy y Fossett eran los importantes que todavía siguen en activo. Según él todos los hombres y niños iban un día al pueblo. Cuando empezé a investigar sobre la historia del circo en Irlanda empecé a darme cuenta de lo importante que era, en 1870 por ejemplo, el circo de Duffy estaba de gira con doscientos cincuenta caballos y un desfile de dos kilómetros. También en aquellos días había tres grandes ferias en Mohill y dos en Cloone, así que al final, para equilibrar el duro trabajo cotidiano había abundante espectáculo. He vivido la misma experiencia, mis padres se fueron a vivir a Inglaterra cuando se casaron y hasta que cumplí cuatro años vivimos en una aldea en Buckinghamshire, desde donde mi padre iba a diario a trabajar a Londres. Al igual que en la historia de George, una o dos veces al año el circo venía a la aldea. Sideshows, animales, payasos y forzudos actuaban por unos días y estos constituyen mis primeros recuerdos, de tan emocionantes que me parecían. El circo recogía una mañana, se te caía el alma a los pies, pero cada vez alguien escapaba con el circo, algún adolescente aburrido buscando una vida en libertad. Alguien que a lo mejor, como yo, tuvo su primeros recuerdos de emoción con aquel circo, marchaba para ser el asistente del domador de leones, un nuevo artista del trapecio o quizá simplemente para viajar al próximo pueblo.<br />
Lo que encuentro esclarecedor cuando George describe su vida es que ésta resulta interesante gracias al contacto con personas, había suficiente diversidad fluyendo a través de Mohill, viajando hacia él cuando el hogar resulta aburrido. Cuando describe el circo sus ojos se encienden con el recuerdo de una forma bastante diferente a la que lo hacen los niños de hoy en día que viajan a Disneylandia o Laponia a conocer a Papá Noel. En realidad nunca le ha faltado de nada excepto que a medida que pasaba el tiempo, sus vecinos y amigos han muerto o se han mudado. Esto no solamente le deja más aislado de lo que alguien tan extrovertido como él desearía, sobretodo significa que la masa crítica de gente que hace falta para mantener a los vendedores ambulantes y artistas en pueblos como Mohill ya no existe, así que la diversión se transforma en televisión y el pub, o depender del coche.<br />
Desde un punto de vista contemporaneo tiene una huella de carbono diminuta: no conduce, vive en una casa que su padre construyó usando materiales locales, utiliza poca electricidad. Sin embargo, hace algunos años reemplazó su fogón de combustible sólido por uno de gasolina, algo fácil de entender ya que en aquellos días el gasoil era barato y se creía que iba a ser así para siempre, además la turba local cunde poco y exige mucho trabajo. En su vida laboral en tiendas y como camarero ha atendido al publico, entretenido, y ofrecido compañía. Cuando los expertos dicen que es insostenible vivir en una casa en una zona rural pienso en George y me río. El secreto estaba en la tradición del movimiento de servicios a lo largo de la Irlanda rural.</p>
	<p>viajeros<br />
La comunidad sedentaria contempla a los viajeros con sospecha en el mejor de los casos, aunque más a menudo como agitadores. La sociedad desconfía tradicionalmente de aquellos que no hacen lo que uno hace y desde que las normas están escritas por la comunidad sedentaria, se dedica un gran esfuerzo a asentar a los viajeros, bien a largo plazo en viviendas o a corto plazo en centros de acogida. El estilo de vida itinerante es visto como un problema a resolver.<br />
Allí donde uno observa que existe un problema, merece la pena considerar que de hecho este mismo problema es la solución a otro problema. Creo que de hecho los viajeros nos muestran una de las soluciones al actual mal funcionamiento de la vida rural y no uno de los problemas. Viajeros, gitanos y nómadas son la última encarnación de una gran población de mercaderes, trabajadores y músicos itinerantes que han reparado, constuido y ofrecido entretenimiento a la población rural desde la época medieval, y que al vivir sus vidas en movimiento resolvieron uno de los problemas intrínsecos de la vida rural, el hecho de que una comunidad sendentaria puede ser sofocante, donde la conformidad es obligatoria, donde no hay lugar para nuevas ideas.<br />
No era sólo entretenimiento lo que viajaba, solía haber muchas ferias itinerantes en Irlanda, hojalateros viajaban de puerta a puerta arreglando carerolas y vendiendo herramientas, al igual que tejedores, sastres y cesteros, todos aquellos que no podían mantenerse trabajando en una sola región. A lo largo de todo el norte de Europa la feria como medio de intercambio y relaciones sociales es una institución mucho más antigua que la ciudad, y por Irlanda todavía existen algunas: la feria del Puck en Agosto en Kerry y la feria del caballo en Ballinasloe son dos que conozco que duran varios días, pero las ferias semanales como lugar donde comprar comida local y servicios están de nuevo en auge en Irlanda encarnadas en los mercados de agricultores.<br />
mercados<br />
Hace unos dos años se puso en marcha un mercado de granjeros en Boyle, un pueblo cercano a nosotros. Mari-aymone posee un tenderete, maison djeribi, para el que hornea pan ácimo y repostería francesa. Esto nos permite intercambiar pan por comida de los otros puestos y significa que si aceptamos comer sólo productos orgánicos de temporada, sólo pisamos un supermercado para comprar mantequilla.<br />
Para mí es en la política de la alimentación, su produción, venta y consumo, donde las pequeñas decisiones que hacemos tienen el mayor impacto en nuestras vidas, nuestro paisaje local y el entorno en conjunto.<br />
La venta de comida es tan sólo el negocio de llevarla desde una granja a tu mesa mientras se paga al granjero. El cuarenta por ciento de los camiones en las carreteras está transportando comida de aquí para allá y alrededor de la industria alimentaria se extiende un extraordinariamente caro y complejo sistema de distribución sólo sostenido por el volumen de compra de los supermercados, que mantienen los precios de compra antieconómicamente bajos para los granjeros. Por ejemplo, una col por la que un supermercado paga al granjero cuarenta céntimos puede venderse al público por 1,40. El divorcio entre el consumidor y el productor ha supuesto que tiene que formalizarse y cumplirse una colección apabullante de estándares de higiene para los alimentos, puesto que la confianza no tiene lugar a la escala global en la que operan los supermercados.<br />
Un mercado local resuelve numerosos problemas logísticos.<br />
1. Es local, con lo que la comida no tiene que viajar desde muy lejos. Esto significa que la comida que consumimos depende menos de la energía importada.<br />
2. La persona que vende la comida también la ha producido, es un miembro de la comunidad, si hace salami en mal estado sencillamente perderá a sus clientes. Esto significa que los estándares se autoregulan. El granjero se convierte en un eslabón visible de la cadena alimenticia con responsabilidades directas con sus clientes.<br />
3. El granjero o productor consigue un precio justo por su comida. Esto la hace más atractiva y rentable. Más gente puede volver a la agricultura, lo que significa más gente habitando la zona.<br />
4. El paisaje se convierte en algo esencial para las vidas de la gente que lo habita porque es de él de donde proviene la comida, se utiliza más, y se cuida más como recurso.<br />
5. El consumidor consigue un buen precio ya que los productos no dependen de numerosos intermediarios que hacen beneficio.<br />
6. Gracias a que el mercado ocurre sólo una vez por semana hay una intensidad de uso que implica que se desarrolle una comunidad de consumidores y comerciantes, comprar se transforma en un acto social, un evento, un disfrute, no una faena.<br />
Todo esto no gracias a una revolución, ni a leyes draconianas, sencillamente a través de un cambio en los hábitos de compra.<br />
infraestructura<br />
La mobilidad de servicios es una pieza fundamental para el funcionamiento de una comunidad rural. La creciente corriente de mercados de agricultores sólo se preocupa por la comida. Sin embargo, es esperanzador el hecho que una estructura móvil como el mercado de agricultores puede abastecer a un area rural en sus necesidades alimentarias y podemos percibir su estructura como el germen de una idea mayor e investigar que más podemos añadir. Históricamente la feria semanal vendía comida, pero este aspecto era más interesante para el habitante del pueblo que no tuviera jardín. Para el agricultor, la feria permitía intercambiar bienes por dinero que podía utilizar para comprar servicios, equipo o entretenimiento que no tuviera disponible localmente. Era mucho más que un mercado de comida.<br />
Aquí es donde el potencial de nuestro sistema de crecimiento de mercados de granjeros se sustenta. Añade al mercado el cine ambulante, el banco y la biblioteca, un experto informático y un doctor, y el día del mercado se llena de posibilidades tanto para el consumidor como el comerciante, un día libre, de contacto social y todo cerca de casa.<br />
La sociedad no tiene los recursos para abastecer al paisaje rural como si fuera una ciudad esparcida. Necesitamos inventar una nueva infraestructura móvil, que aprenda del pasado y celebre un caracter disitinto, un futuro dinámico que discurra en la tecnología más moderna y a la vez satisfaga los deseos más inmemoriales.</p>
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		<title>Fascicle 10 - Mobile</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Nov 2007 12:41:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>site admin</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[A lot of noise is made about the fact that half of the world’s population now lives in cities. There may well be, however, a lot left to examine about patterns of inhabitation and activity in the countryside, and it probably has a lot to do with the future and the survival of civilization. If we are to avoid the suburbanisation of rural areas then we must implement a mobile infrastructure.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>A lot of noise is made about the fact that half of the world’s population now lives in cities. There may well be, however, a lot left to examine about patterns of inhabitation and activity in the countryside, and it probably has a lot to do with the future and the survival of civilization. If we are to avoid the suburbanisation of rural areas then we must implement a mobile infrastructure.<a id="more-32"></a><br />
moses and the mountain<br />
Life in the countryside at the moment operates around fixed points. Roads have been improved to facilitate transport of the resources no longer available locally ( and the improving of roads and the distribution of cheap goods has made the local production of resources redundant ), and the people who have seen the ravages of years of rural depopulation have a natural instinct to move to more accessible places. Sites that are close to large roads are the most valuable. The closest towns are where the places of advertised entertainment, places of work and education are, value is placed upon houses that although rural, surrounded by a little of controlled nature —a lawn—, are within easy drive of these towns. The bigger the town is, the more possibilities for work and fun, then the more valuable the house.<br />
This peculiar state of affairs struck me from the start. Having decided to move to the country —we were thinking of green fields, the sound of birds singing, trees and a plot to grow some food— we kept being offered by every single estate agent overpriced minute fractions of acres deafened by the sound of passing cars. As we were looking to find somewhere to live each prospective seller tried to play down the countryside aspect and brag about the access to nearby towns, motorways, etc as if there could be no life without access to what we were in effect keen to leave behind.<br />
In this way rural life has become suburban. We live now in a serviced landscape. Roads, rail ( to a lesser degree ), electricity, telephone, heating oil, food… all have to be delivered to rural areas for life to carry on. The state has fully embraced rural Ireland, it is serviced just as urban areas are with a thorough infrastructure. Motorways, electricity pylons, mobile phone masts, articulated lorries full of food, oil tankers… criss cross the landscape bringing a new lifestyle to rural areas, there is no beyond the pale anymore, but at what cost?<br />
A lot of energy is put into moving people from one place to another as quickly as possible, very definitely from any spot in rural Ireland to Dublin ( see the road and railway maps ). Work and leisure are removed from the home, and the countryside is alive only with the sound of people driving around from place to place. This leads to a general belief that living in a rural house is in essence ‘unsustainable’, by which people mean that it is heavy in fossil-fuel use. This lifestyle also leads to a dissolution of a sense of community in rural areas which are now more often than not made up of houses occupied in the evenings only, by tired people watching television while worrying about their mortgage repayments.<br />
The forms of economic and social development pursued throughout the latter half of this century have resulted in this situation, for it was not always so. The patterns of life in rural areas were quite different, and were built upon a much more economic use of movement.<br />
mobile cinema<br />
The year before last I attended a two-day festival of Werner Herzog films. It took place in a nearby small town, in a state-of-the-art hundred seat cinema. All kinds of people came down out of the mountains for the festival.<br />
This was able to happen in a small town with no fixed cinema because Leitrim County Council, our local authority, invested in a mobile cinema. This cinema travels from town to town as an articulated lorry. It stops, plugs into the mains, and unfolds. Fifteen minutes later the town has a cinema, a cinema which you can walk to. Replacing in the smaller towns the cinemas that have long closed their doors.<br />
It seems revolutionary that something as large as a cinema can move, but if we look in the past we see the mobile library and bank in the 1970s, and earlier still, shops, markets, fairs, circus, a whole world was on the move.<br />
good neighbours<br />
My neighbour George is, to borrow his phrase, ‘the best of the best’. He is kind, gentle and extremely entertaining. Having worked as a bartender for most of his life and having a good ear for stories, he knows everybody for miles and has a good word to say about all, or at least most, of them. He rarely travels beyond Mohill, about three miles away, although once a year his sister in law may drag him away from home to Mayo for a day.<br />
He grew up in the 1950s surrounded by many more people than live here now, in those days there were over thirty people living on our lane, now there are only six ( four of which consist in our family ). On a day-to-day level more people brought more fun. Lots of conversations during the course of the working day, lots of asking for and receiving help for tasks requiring more hands, and in the evening music, card-games and stories around someone’s fire. There were three mobile shops, Tommy Kelly with horse and cart, Bernie Quinn with a lorry, and Jack McBrine with a tractor and trailer. It was a walk to the pub in the village of Cloone, about 25 minutes, and for a dance hall on a special night you had to get on a bike. Once a week there was a market in Mohill, it was one and a half hours walk away or a cycle ride, but it was worth it, livestock and products to sell, people to meet, and all kinds of journeying traders and musical types, all the stuff you did not have at home.<br />
A few weeks ago McCormicks’ circus came to Cloone community centre. It was quite amazing in that it consisted of just one family, two parents and their two sons aged twelve and sixteen. They put on a two-hour show on a Sunday afternoon, and by Monday lunchtime had packed up and headed to the next village. I got talking to George about this and he started to tell me about the circuses of his childhood. In the 1950s a circus would come to Mohill about twice a year, big ones, Duffy’s and Fossett’s being the notable ones that are still around today. He says normally all the men and children would go for a day into town. When I started to look at the history of the circus in Ireland I began to realize what a big thing it was, in 1870 for example, Duffy’s circus was on the road with two hundred and fifty horses with a one mile street parade. As well as this in those days too there were three big fairs a year in Mohill and two in Cloone, so all in all, to balance a day to day life of hard work there was great entertainment. I can relate to this too, my parents went to live in England when they were married, and until I was four years old we lived in a village in Buckinghamshire, from which my father commuted to London. Just like George’s stories once or twice a year the Circus came to the village. Sideshows, animals, clowns and strong men all appeared for a few days, and these constitute my first real memories so exciting it all seemed to me. The circus would pack up one morning, your heart would sink, but each time someone would run off with the circus, some bored teenager looking for a life of freedom, who perhaps like me had their first memories of excitement at that circus, left to become the assistant lion tamer, a new trapeze artist, or maybe just to travel to the next town.<br />
What I find enlightening when George describes his life to me is that it seems rich through contact with people, there was enough diversity flowing through Mohill, travelling to him when home seemed boring. When he describes the circus his eyes light up with the memory of it in a way quite unlike the way seen-it-all children who these days fly off to Disneyland or to Lapland to meet Santa describe their trips. He has really not wanted for anything except that as time went on, his neighbours and friends have died or moved away. This not just leaves him more alone than a natural socialite like him would like, more importantly it means that the critical mass of people needed to support the travelling tradesmen and entertainers in fair towns like Mohill does not exist, so entertainment becomes television and pub based, or reliant on a car.<br />
In contemporary terms he has a very small carbon footprint—he does not drive, he lives in the house that his father built using local materials, uses little electricity, as progress would have it, however, he had his solid fuel range changed into an oil-fired one a few years back, but it’s easy to understand as back then oil was cheap and was going to be forever and the local ‘mud’ turf is so poor and so work-intensive. His life’s work in shops and as a barman has served the public, entertained them, given people company. When experts say that it is ‘unsustainable to live in a one-off house in a rural area’ I think of George and I laugh. The secret was the tradition of a mobility of services across rural Ireland.<br />
travellers<br />
The settled community looks at travellers at best with suspicion, more often than not as trouble-makers. Society traditionally mistrusts those who-do-not-do-as-we-do, and since the book of rules is written by the settled community a lot of effort is put into settling travellers, long-term in houses, or short-term in halting sites. This itinerant lifestyle is seen as a problem to be solved.<br />
Wherever one perceives there is a problem, it is worth considering that in fact that very problem is the solution to another problem, and I believe that in fact the travellers are showing us one of the solutions to the current dysfunction of rural life, not one of the problems. Travellers, Gypsies, itinerant are the last stand of a large population of travelling tradesmen, journeymen and itinerant musicians, who have mended, built and made entertainment for rural people since the middle ages, and in living their lives on the move solved one of the intrinsic problems of rural life, the fact that a settled community can be a stifling thing, where conformity is required, where there is no place for new ideas.<br />
It was not just entertainment that travelled, there used to be many travelling trades in Ireland, whitesmiths would travel door-to-door fixing pots and selling tools, weavers too and tailors, creel makers, all people who could not be supported by the work in any one district. Throughout northern Europe the fair as a mean of exchange and social intercourse is an institution far older than the town, and around Ireland some still do exist—the Puck fair in August in Kerry and the horse fair in Ballinasloe are two that I know, that last for a few days, but weekly fairs as a place to buy local foods and services are on the rise again around Ireland in the form of the farmers market.<br />
markets<br />
About two years ago a farmers market started in Boyle, a town close to us. Mari-aymone has a stall, maison djeribi, for which she bakes sourdough bread and French pâtisserie. This allows us to exchange bread for food from the other stalls and means that if we accept to eat only organic seasonal produce we only enter the doors of a supermarket to buy butter.<br />
For me it is in the politics of food, its production, its sale and its consumption, that the small choices that we make have the largest impact on our lives, our local landscapes and the environment as a whole.<br />
The sale of food is simply the business of getting it from a farm onto your table while remunerating the farmer. Forty percent of freight on the roads is moving food hither and thither, and around the supermarket food industry lies an extraordinarily complex and expensive system of distribution that is only maintained by the buying weight of the supermarket keeping buying prices from farmers uneconomically low, for example a head of cabbage that a farmer is payed 40 cents for by a supermarket might retail at €1.40 a head. The divorcing of consumer from producer has meant that a mesmerizing array of food safety standards have had to be drafted and enforced, since trust is unable to happen at this global scale that supermarkets operate at.<br />
A local market solves many logistical problems.<br />
1. It is local, so the food does not have to travel very far. This means that the food we eat becomes less reliant on imported energy.<br />
2. The person selling the food has produced it, he is a member of your community, if he makes salami that is poisonous, he will simply lose his customers. This means that standards are self regulating. The farmer becomes a visible part of the food chain with direct responsibilities to his customer.<br />
3. The farmer or producer gets a fair price for his food. This makes farming more attractive and profitable. More people can move back into farming, which means more people inhabiting the land.<br />
4. The landscape becomes more essential to the lives of the people that live in it because it is where the food comes from, it becomes more used, and cared for as a resource.<br />
5. The consumer gets good value as the goods are not reliant on numerous middlemen making a profit.<br />
6. Because the market happens only once a week there is an intensity of use that means a community of market users and traders grows up, shopping becomes a social thing, an event, an enjoyment, not a chore.<br />
All this accomplished not by a revolution, not by draconian planning laws, just by a change of shopping habits.<br />
infrastructure<br />
The mobility of services is the key to a functioning rural community. The growing farmers market movement is concerned just with food. What is hopeful, however, is the fact that a mobile structure, the farmers market, can service a rural area very effectively for its food needs and that we can look at this structure as the germination of a bigger idea, we can examine what else can be hung onto it. Historically the weekly fair sold food, but this aspect was of more interest to the gardenless town dweller, for the farmer the fair allowed him to exchange his goods for money which he could then use to buy services, equipment or entertainment that was not available locally. It was much more then than a food market.<br />
This is where the potential for our growing system of farmers markets lie, add to the market the mobile cinema, bank and library, a computer expert, a doctor, and market day becomes full of opportunities for both trader and consumer, a day out, social contact and all close to home.<br />
Society does not have the resources to service the rural landscape as if it is a spread out city. We need to invent a new mobile infrastructure, that learns from the past and celebrates a different ethos, a dynamic future that draws on the most modern technology, yet fulfils the most ancient desires.</p>
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		<title>Fascicle 09 - Small is big: the dawn of a new epoch</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Nov 2006 00:00:17 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[One of the more significant technological advances of this century is being developed at a tiny scale, invisible to the human eye. Nanotechnology, though, can fundamentally change the ways we design, envision and build architecture.
Theorist and researcher Ralph Merkle wrote in the middle nineties: “Indeed, just as we named the Bronze Age, the Iron Age, and the Silicon Age after the most advanced materials that humans could make, we might call this new technological epoch we are entering the Diamond Age”]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>One of the more significant technological advances of this century is being developed at a tiny scale, invisible to the human eye. Nanotechnology, though, can fundamentally change the ways we design, envision and build architecture.<br />
Theorist and researcher Ralph Merkle wrote in the middle nineties: “Indeed, just as we named the Bronze Age, the Iron Age, and the Silicon Age after the most advanced materials that humans could make, we might call this new technological epoch we are entering the Diamond Age”<a id="more-31"></a><br />
In September 2005, Dartmouth Colle ge in New Hampshire, usa, announced that their researchers had constructed the smallest robot on the planet. The tiny device was as wide as a single strand of human hair, and much shorter than the period at the end of this sentence. At that time, Bruce Donald, a Professor who led the research at Dartmouth, noted that the machine was significantly smaller than previous untethered robots that were controllable. “When we say ‘controllable,’ it means it’s like a car; you can steer it anywhere on a flat surface, and drive it wherever you want to go” Donald said. “It doesn’t drive on wheels, but crawls like a silicon inchworm, making tens of thousands of 10 nanometer steps every second. It turns by putting a silicon ‘foot’ out and pivoting like a motorcyclist skidding around a tight turn.” 1<br />
Measuring only 60 by 250 micrometers (   one micrometer is one millionth of a meter ), building the microbot was a truly astonishing feat. However five weeks later, scientists at Rice University in Texas announced that they had also developed a tiny robot that could drive upon a surface. 2 Their robotic device, which they called a nanocar, was made of a single molecule and was only a billionth of the dimensional area of the microbot that was built at Dartmouth. At three by four nanometers ( one nanometer is one billionth of a meter ), the Rice nanocar is about as wide as a single dna molecule. And it looks like a car. It has a chassis with two axles and four wheels made of buckyballs, tiny spheres that consist of 60 carbon atoms each.<br />
External forces power both the Dartmouth microbot and the Rice nanocar, so the analogies to road vehicles are not useful for enabling us to envision how they work. Dartmouth’s microbot was powered by a grid of tiny electrodes that are embedded in the surface that it walks upon. The Rice nanocar didn’t have a motor, so it had to be pulled across the surface with the infinitesimal tip of a scanning tunneling microscope’s probe. But by mid April of this year, Rice researchers announced that they we able to add a rotating molecular motor to their nanocar, so that the motor rotates 360º in one direction when light strikes it, driving the car forward. 3 The molecular engine wasn’t entirely of their design; the researchers at Rice modified a molecular motor that was originally developed by Ben Feringa’s group at the University of Groningen in the Netherlands. 4</p>
	<p>I live in an old, six-storey walk-up in Manhattan. The fire escape that clings to the building is rusting and the brick walls shake when trucks roll down our street. The new buildings that are being constructed around me involve massive machines and a mass of workers. Unlike the microbot and nanocar, these are things that I can see and hear. What could such minuscule inventions possibly have to do with the making of architecture and cities? A nanometer is about a million times smaller than the diameter of a pinhead, and a thousand times smaller than the length of a typical bacterium. The researchers at Rice University are working on building a nanotruck that can ferry little molecules from one place to another. How could these tiny achievements possibly have any bearing on the work of an architect?<br />
The advent of nanotechnology unleashes an entirely new age, our age, where we have achieved the domestication of atoms. Ours is an age of molecular manipulation, where common distinctions between natural and artificial are no longer certain. We routinely design new forms of life and are fundamentally altering the properties of matter, and our relationship to it. Nanotechnology is concerned with the study and design of molecular and atomic phenomena. As Christine Peterson, President of the Foresight Institute, stated at a u.s. House of Representatives Committee on Science meeting in April 2003, “the ultimate goal of nanotechnology is the complete control of the physical structure of matter, all the way down to the atomic level.” 1 Researchers, such as those at Rice University, have already shown how nanotechnology enables us to design and build matter from the bottom up, atom by atom, molecule by molecule. And, as in previous technological epochs, architects will soon find the new technology entirely unavoidable. It will significantly change the substance of architecture and it will revolutionize the way in which we make architecture.<br />
It is erroneous to think that nanotechnology is some sort of futuristic science that might arrive at our doorstep in 20 or 30 years, it is already here. During the past 15 years, more than a dozen Nobel prizes have been awarded for nanotechnology research. Most universities in the world are involved in nanotechnology research and engineering, and new nanotech products are already being incorporated into architecture. One of the challenges in understanding nanotechnology as an industry lies in the fact that it is not really a technology; it is technologies. It is a significant part of many industries. Like electricity, it is pervasive. Additionally, nanotechnology operates at the molecular scale, so it is an integral part of many disciplines (  including physics, chemistry, biology, computer science, and materials science ) and is not easily defined as a discipline in and of itself; rather, it is an area of research that is shared by many scientific fields. If you were to ask an assortment of scientists what nanotechnology is, you would receive an equally broad range of definitions. The word itself is derived from three Greek words: nano ( dwarf or tiny ), techne ( craft or skill ), and logos ( reasoned thought ). Hence, the word can be interpreted to mean applying science to the craft of making at a tiny scale.<br />
Although physicist Richard P. Feynman is often attributed with having predicted the age of nanotechnology, during his famous 1959 lecture titled There’s Plenty of Room at the Bottom, it was not until some decades later that nanotechnology appeared as a scientific pursuit. The word itself, nanotechnology, was nonexistent until it emerged within the scientific community during the 1980s. The word was popularized when physicist K. Eric Drexler used it repeatedly in his book, Engines of Creation: The Coming Era of Nanotechnology, in 1987. Drexler was looking for a word that would encapsulate future technological systems that would operate at the molecular level; that is to say, at many times smaller than the scale of the microtechnologies found in microprocessors. At that time, microtechnology was a common term applied to systems that manipulated matter at the scale of micrometers. Appropriately, Drexler coined the term nanotechnology to describe molecular systems that would be designed and built at the scale of nanometers.<br />
Both Drexler’s and Feynman’s texts provide a marvelous introduction to the history and study of nanotechnology. Feynman’s talk challenged physicists to think small, and Drexler’s Engines of Creation excited the imagination in terms of the potential of nanoscale science and technology. Drexler’s book outlined a future where we would be able to design and build atomically precise machines, tiny robotic systems that could sustain the human body and even assist in the creation of cities. Its implications were enormous, touching on materials science, medicine, engineering, economics, computers, travel, and new opportunities for designers.<br />
Today, the term nanotechnology is often applied to the many products that have been created by researchers that have altered the molecular structure of matter. The emerging nanotech products that are applicable to architecture and related design disciplines, alone, are too numerous to detail in this short article. Websites like nanoarchitecture.net post at least a dozen fresh innovations every week, including materials like super insulates, pollutant-resistant coatings, shape-shifting polymers and alloys, and highly effective filtration membranes. Some material products are designed to perform a specific task and some materials, such as carbon nanotubes, can be engineered to perform multiple tasks. Nanotubes are stronger than steel and kevlar, can conduct or insulate electrical current, can harvest energy from light, can emit light, can filter pollutants, can disassemble a molecule and transport it to another location, and can bind with other molecular structures to form sophisticated composites with novel properties; nanotubes can even self-assemble, meaning they build themselves. 1<br />
Being able to instruct a collection of molecules in a solution to self-assemble, building up molecule-by-molecule into a predictable material, is a remarkable achievement. At the same time, it is not an entirely surprising phenomenon given the fact that our own bodies are constantly creating and assembling molecules. But it has led to some dramatic thoughts on the possibility of creating architectures that self-assemble. Architect John Johansen, author of the book Nanoarchitecture, envisions a future where architecture is grown from a seed that has the support of a chemical vat. Here, there is an obvious analogy to the natural process of self-assembly and a peculiar pursuit of architecture as a planted organism. However fantastic Johansen’s proposition, there is a more credible plan afoot which will enable nanotechnology to revolutionize the way in which we design and make architecture. It leads us back to Drexler’s early thoughts on atomically precise machines, and back to the Rice nanocar I mentioned at the beginning of this article.<br />
There are already a number of molecular devices that offer us the control and manipulation of matter at the molecular and atomic level. Scientists have developed molecular motors and switches, and are working on pumps, gears, and bearings. The California Nanosystems Institute has developed a molecular machine that works as a nanoscale elevator, 2 and the Dutch recently created a molecular machine that sorts molecules. 3 As I write this, researchers at New York University are announcing that they have been able to create dna robots that self-assemble into an array of working machines, analogous to a factory assembly line. 1 The tiny devices grab various molecular chains and fuse them together, building materials one molecule at a time.<br />
Those involved in this kind of research say that most of us that are currently in the workforce will see the early effects of molecular manufacturing in our lifetimes. 2 We will see the dawn of nanofactories, robust molecular machine shops that harvest atoms from a reservoir of molecules to make sophisticated materials, devices, and systems one atom at a time ( see illustration at left ). As an evolutionary progression from current desktop printing and rapid prototype 3d printing processes, nanofactories will offer us personal, desktop manufacturing capabilities. We will be able to make whatever we desire, including things that don’t exist yet, from the bottom up; and if we can make anything, atom-by-atom, molecule-by-molecule, then we can also make exact copies of things that exist, including machines that replicate other machines, and nanofactories that make other, more sophisticated nanofactories. It is this exponential fabrication capability that makes molecular manufacturing attractive. It would be precise and cheap. The first few nanofactories will be expensive, but declining costs will rapidly emerge as the machines self-replicate; one machine builds a copy of itself, those two build two more, those four build four more, etc.<br />
As I mentioned, nano-techno-logy can be interpreted to mean applying science to the craft of making at a tiny scale. Naturally, the craft of making is central to the study and practice of architecture. It is an activity that has accelerated through the industrial revolution, the advent of electricity, the machine age, the space age, and the information age. Nanotechnology will leave its own mark on the architecture of our age by fundamentally altering our technologies and techniques; as nanoscale science and engineering advances toward its well-defined goal of complete control over all matter, it will utterly transform the means of architecture. It is impossible to predict how sweeping that transformation will be once molecular manufacturing becomes possible; however, I believe it will be swift, extensive, and irrevocable. I once met an academic that stressed, architects need to return to the source for inspiration: Greek Architecture! Mass is a manifestation of energy. That is the source.</p>
	<p>About the author<br />
Peter Yeadon is an architect that is known for his expertise in emerging, advanced technologies. Yeadon lives in New York City and teaches at the Rhode Island School of Design. A selection of his works can be viewed at www.yeadon.net</p>
	<p>About the cover illustrator<br />
Tim Redfern (  eclectronics.org  ) creates video art, installations and music visuals using computer graphics, electronics and programming. The cover image uses a line-drawing algorithm to recreate the tones of a photography. The individual lines have very little idea of the ‘big picture’ and often randomly wander between areas of the picture, but the original image emerges, statistically, as huge numbers of lines are drawn.
</p>
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		<title>Fascículo 09 - Pequeño es grande: El amanecer de una nueva era</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Nov 2006 00:00:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>site admin</dc:creator>
		
	<category>Castellano</category>
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		<description><![CDATA[Uno de los avances tecnólogicos más importantes de este siglo se está desarrollando a una escala diminuta, invisible para el ojo humano; sin embargo, la nanotecnología podría cambiar radicalmente la manera en que diseñamos, imaginamos y construimos arquitectura.
Ralph Merkle, teórico e investigador, proclamaba a mediados de los noventa: “Así como nombramos la Edad del Bronce, la Edad del Hierro y la Edad del Sicilio por el material más tecnológicamente avanzado que se podía elaborar, esta nueva era tecnológica en la que estamos entrando podría ser llamada la Edad del Diamante”.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>Uno de los avances tecnólogicos más importantes de este siglo se está desarrollando a una escala diminuta, invisible para el ojo humano; sin embargo, la nanotecnología podría cambiar radicalmente la manera en que diseñamos, imaginamos y construimos arquitectura.<br />
Ralph Merkle, teórico e investigador, proclamaba a mediados de los noventa: “Así como nombramos la Edad del Bronce, la Edad del Hierro y la Edad del Sicilio por el material más tecnológicamente avanzado que se podía elaborar, esta nueva era tecnológica en la que estamos entrando podría ser llamada la Edad del Diamante”.<a id="more-30"></a><br />
En septiembre de 2005 la universidad de Darthmouth en New Hampshire, Estados Unidos, anunció que sus investigadores habían construido el robot más pequeño del mundo. El diminuto dispositivo era tan ancho como un cabello humano y mucho más corto que el punto al final de esta frase. En ese momento, Bruce Donald, profesor al frente de la investigación en Darthmouth, señalaba que la máquina era considerablemente más pequeña que anteriores robots inalámbricos que fueran controlables. “Cuando decimos controlable nos referimos a que funciona como un coche, puedes moverlo a cualquier lugar en una superficie plana y conducirlo a donde quieras ir” en palabras de Donald. “No se mueve sobre ruedas sino que se arrastra como una oruga de silicio, dando decenas de miles pasos de diez nanómetros cada segundo. Gira sacando un pie de silicio y pivotando como un motorista que derrapa en una curva cerrada”. 1<br />
Con unas medidas de sólo 60 por 250 micras — una micra es una millonésima parte de un metro —, la construcción del microrobot fue una proeza verdaderamente asombrosa. Sin embargo, cinco semanas más tarde, científicos de la universidad Rice en Texas anunciaron que también habían desarrollado un robot diminuto que podía conducirse sobre una superficie. 2 Su dispositivo robótico, al que denominaron nanocoche, está hecho de una única molécula y es mil millones de veces más pequeño que el microrobot construido en Dartmouth. Con un tamaño de tres por cinco nanómetros — un nanómetro es la milmillonésima parte de un metro —, el nanocoche de Rice es aproximadamente tan ancho como una molécula de adn. Y tiene aspecto de coche. Tiene un chasis con dos ejes y cuatro ruedas hechas con buckyballs, diminutas esferas formadas por 60 átomos de carbono cada una.<br />
Tanto el microrobot de Dartmouth como el nanocoche de Rice se impulsan mediante fuerzas externas, así que las analogías con vehículos terrestres no son útiles para hacernos una idea de cómo funcionan. El microrobot de Dartmouth era impulsado por una malla de pequeños electrodos integrados en la superficie sobre la que se desplaza. El nanocoche de Rice no tenía motor, así que debía ser empujado a través de la superficie con el extremo infinitesimal de la sonda de un microscopio de exploración. Pero a mediados de Abril de este año investigadores de Rice anunciaron que podían añadir un motor molecular rotativo a su nanocoche de manera que, cuando se le expone a la luz, el motor gira 360 grados en una dirección y mueve el coche hacia adelante. 3 El motor molecular no era un diseño enteramente suyo: los investigadores de Rice modificaron un motor molecular desarrollado originalmente por el equipo de Ben Feringa en la universidad de Groningen en los Países Bajos. 4</p>
	<p>Vivo en un viejo edificio de seis plantas en Manhattan. La escalera de incendios que cuelga del edificio se está oxidando y la pared de ladrillo tiembla cuando pasan camiones por nuestra calle. Los edificios nuevos que se están construyendo alrededor necesitan maquinaria pesada y multitud de trabajadores. A diferencia del microbot y el nanocoche éstas son cosas que puedo ver y oír. ¿Qué podrían tener que ver estos minúsculos inventos con la creación de la arquitectura y las ciudades? Un nanómetro es aproximadamente un millón de veces más pequeño que el diámetro de una cabeza de alfiler y mil veces menor que la longitud de una bacteria común. Los investigadores de la universidad de Rice están trabajando en la construcción de un nanocamión que pueda transportar pequeñas moléculas de un lugar a otro. ¿Como podrían estos pequeños logros tener alguna relación con el trabajo de un arquitecto?<br />
La llegada de la nanotecnología desencadena una época totalmente nueva, nuestra época, en la que se ha conseguido la domesticación de los átomos. El nuestro es un tiempo de manipulación molecular, donde la diferenciación habitual entre natural y artificial no es ya firme. Diseñamos nuevas formas de vida de modo rutinario, y estamos alterando los fundamentos de las propiedades de la materia y nuestra relación con ella. La nanotecnología se ocupa del estudio y diseño de fenómenos moleculares y atómicos. Como declaraba Christine Peterson, Presidenta del Foresight Institute, en una reunión del comité científico de la cámara de representantes de los Estados Unidos en abril del 2003 “la meta definitiva de la nanotecnología es el control completo de la estructura física de la materia hasta alcanzar el nivel atómico.” 1 Investigadores como los de la universidad de Rice han mostrado cómo la nanotecnología nos capacita para diseñar y construir materia desde cero, átomo a átomo, molécula a molécula. Y al igual que en anteriores eras tecnológicas, esta nueva tecnología será pronto imposible de ignorar para los arquitectos. Esto modificará significativamente el fundamento de la arquitectura y revolucionará la forma en que hacemos arquitectura.<br />
Es erróneo pensar que la nanotecnología es una especie de ciencia futurista que podría llegar a nuestras casas en veinte o treinta años, ya está aquí. Durante los últimos quince años se han otorgado más de una docena de premios Nobel a la investigación en nanotecnología. La mayoría de universidades en el mundo están involucradas en la investigación y la ingeniería nanotecnológica, y hay nuevos productos nanotecnológicos que ya se están incorporando a la arquitectura. Uno de los desafíos a la hora de entender la nanotecnología como industria yace en el hecho de que no es realmente una tecnología, son diferentes tecnologías. Es una parte importante de muchas industrias. Como la electricidad, es ubicua. Además la nanotecnología opera a escala molecular, por lo que es parte integral de muchas disciplinas — desde física, química, biología o informática hasta física de materiales — y no es fácilmente definible como una disciplina en sí misma, más bien es un área de investigación compartida por muchos campos científicos. Si se preguntara a un grupo heterogéneo de científicos qué es la nanotecnología el abanico de definiciones sería igualmente variado. La misma palabra deriva de tres vocablos griegos: nano ( enano o diminuto ), techne ( técnica o habilidad ) y logos ( pensamiento razonado ). De ahí que la palabra pueda traducirse como la aplicación de la ciencia a técnicas de creación de objetos a pequeña escala.<br />
Aunque se suele atribuir al físico Richard P. Feynman la predicción de la era de la nanotecnología durante su famosa conferencia de 1959 titulada Hay espacio de sobra al fondo, no fue hasta varias décadas más tarde que la nanotecnología fue vista como un objetivo científico. El mismo término, nanotecnología, era inexistente hasta que surgió dentro de la comunidad científica durante los años ochenta. La palabra se popularizó cuando el físico K. Eric Drexler la utilizó en repetidas ocasiones en su libro Engines of Creation: The Coming Era of Nanotechnology de 1987. Drexler estaba buscando un término que pudiera englobar futuros sistemas tecnológicos que operaran a escala molecular, es decir, muchas veces menor que la escala de la microtecnología de los microprocesadores. En ese momento la microtecnología era un término común aplicado a sistemas que manipulaban materia a la escala del micrómetro. Drexler acuñó, de forma muy adecuada, el término nanotecnología para describir sistemas moleculares que serían diseñados y construidos a la escala del nanómetro.<br />
Tanto los textos de Drexler como los de Feynan proporcionan una introducción espléndida a la historia y el estudio de la nanotecnología. La conferencia de Fey­nan retó a los físicos a pensar en pequeño, y los Motores de Creación de Drexler estimularon la imaginación en cuanto al potencial de la ciencia y tecnología nanoescalares. El libro de Drexler esbozaba un futuro donde podríamos diseñar y construir máquinas atómicamente exactas, sistemas robóticos diminutos que podrían mantener el cuerpo humano e incluso ayudar en la creación de ciudades. Sus consecuencias eran enormes y alcanzaban a la ciencia de los materiales, la ingeniería, la economía, los ordenadores, los viajes y la aparición de nuevas oportunidades para los diseñadores.<br />
Hoy, el término nanotecnología es aplicado con frecuencia a los numerosos productos que han sido creados por investigadores alterando la estructura molecular de la materia. Sólamente los nuevos productos nanotecnológicos que son aplicables a la arquitectura y a disciplinas relacionadas con el diseño son ya demasiado numerosos para detallarlos en este pequeño artículo. Páginas web como nanoarchitecture.net publican al menos una docena de innovaciones frescas cada semana, desde materiales como super-aislantes, cubrimientos resistentes a la contaminación o polímeros y aleaciones que cambian de forma, hasta membranas filtrantes de alta efectividad. Algunos productos están diseñados para desempeñar una tarea determinada y otros materiales, como los nanotubos de carbono, pueden manipularse para desempeñar múltiples tareas. Los nanotubos son más resistentes que el acero y el kevlar, pueden conducir o aislar la corriente eléctrica, pueden recoger energía de la luz, pueden emitir luz, pueden filtrar contaminantes, pueden descomponer una molécula y transportarla a otra posición, y pueden combinarse con otras estructuras moleculares para formar sofisticados compuestos con propiedades novedosas. Los nanotubos pueden incluso auto ensamblarse, es decir, pueden construirse a sí mismos. 1<br />
Ser capaz de hacer que un conjunto de moléculas en una solución se autoensamblen, construyendo molécula a molécula un material previsible, es un logro notable. Por otro lado, no es un fenómeno tan sorprendente si tenemos en cuenta que nuestros propios cuerpos están constantemente creando y ensamblando moléculas. Pero ha conducido a ideas espectaculares sobre la posibilidad de crear arquitecturas que se autoensamblen. El arquitecto John Johansen, autor del libro Nanoarchitecture, vislumbra un futuro donde la arquitectura se construye partiendo de una semilla alimentada por un cubeta química. Hay aquí una obvia analogía con los procesos naturales de autoconstrucción y una particular búsqueda de la arquitectura como un organismo cultivado. Más allá de lo fantástico de la propuesta de Johansen hay en marcha un plan más creíble que va a permitir a la nanotecnología revolucionar la forma en que diseñamos y hacemos arquitectura. Esto nos lleva de vuelta a las primeras ideas de Drexler sobre máquinas atómicamente exactas, y de vuelta al nanocoche de Rice que mencioné al principio de este artículo.<br />
Existen ya cierto número de dispositivos moleculares que nos ofrecen el control y la manipulación de la materia a nivel atómico y molecular. La ciencia ha desarrollado motores e interruptores moleculares y se está trabajando en bombas, engranajes y ejes. El Instituto Californiano de Nanosistemas ha desarrollado una máquina molecular que funciona como un ascensor nanoescalar, 1 y los holandeses crearon recientemente una máquina molecular que clasifica moléculas. 2 Mientras escribo esto, investigadores de la Universidad de Nueva york están anunciando que han conseguido crear robots basados en adn que se auto­ensamblan en una serie de máquinas operativas análoga a una cadena de montaje. 3 Los diminutos dispositivos cogen varias cadenas de moléculas y las unen entre sí, construyendo materiales molécula a molécula.<br />
Los involucrados en este tipo de investigaciones dicen que la mayoría de los que formamos parte de la población activa llegaremos a vivir los primeros efectos de la fabricación molecular. 4 Veremos el amanecer de las nanofactorías, robustos talleres de máquinas moleculares que cosecharán átomos de una reserva de moléculas para crear sofisticados materiales, dispositivos y sistemas átomo a átomo — ver ilustración en página siguiente —. Como una evolución de los actuales sistemas de impresión de sobremesa y de impresión rápida de prototipos en 3d, las nanofactorías nos ofrecerán fabricación personalizada de sobremesa. Seremos capaces de construir lo que deseemos, incluyendo cosas que todavía no existen, desde cero. Y si podemos hacer cualquier cosa, átomo a átomo, molécula a molécula, entonces podemos hacer copias exactas de cosas que existen, incluyendo máquinas que copian a otras máquinas, y nanofactorías que construyen otras nanofactorías más sofisticadas. Es esta posibilidad de producción exponencial lo que hace atractiva la fabricación molecular. Sería preciso y barato. Las primeras nanofactorías serán caras, pero la caída de los precios surgirá rápidamente a medida que las máquinas se autorepliquen. Una máquina hace una copia de sí misma, esas dos construyen otras dos, esas cuatro cuatro más, etc.<br />
Como mencioné, la nanotecnología puede interpretarse como la aplicación de la ciencia a técnicas de construcción a pequeña escala. Naturalmente, la técnica de construcción es fundamental en la práctica y el estudio de la arquitectura. Es una actividad que se ha acelerado durante la revolución industrial, la llegada de la electricidad, la era mecánica, la era espacial, y la sociedad de la información. La nanotecnología dejará su propia huella en la arquitectura de nuestro tiempo alterando nuestras tecnologías y técnicas en su esencia. A medida que la ciencia y la ingeniería nanoescalar avancen hasta lograr el claro objetivo del control total sobre la materia, los recursos de la arquitectura se transformarán completamente. Es imposible predecir cuán radical será esta transformación una vez que se sea viable la construcción molecular, sin embargo creo que será rápida, amplia e irrevocable. Una vez conocí a un académico que hacía hincapié en que los arquitectos debían volver al origen de su inspiración: ¡la Arquitectura Griega! La masa es una manifestación de la energía. Ésa es la fuente.</p>
	<p>Sobre el autor<br />
Peter Yeadon es un arquitecto reconocido como experto en tecnologías emergentes y avanzadas. Yeadon vive en la ciudad de Nueva York y enseña en la escuela de diseño de Rhode Island. Una selección de sus trabajos puede verse en www.yeadon.net</p>
	<p>Sobre el ilustrador de la portada<br />
Tim Redfern — eclectronics.org — crea videoarte, instalaciones y visuales usando imagen digital, electrónica y programación. La imagen de la portada usa un algoritmo que dibuja líneas para recrear los tonos de una fotografía. Las líneas individuales tienen muy poca conciencia de la imagen completa y suelen vagar de forma aleatoria por distintas zonas de la imagen, pero la imagen original surge, estadísticamente, cuando se dibujan una gran cantidad de líneas.
</p>
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		<title>Fascicle 09 - Paper</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Nov 2006 00:00:03 +0000</pubDate>
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		<title>Fascículo 09 - Papel</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Nov 2006 23:59:50 +0000</pubDate>
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		<title>Fascículo 08 - Papel</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Mar 2006 21:17:23 +0000</pubDate>
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		<title>Fascicle 08 - Paper</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Mar 2006 21:15:07 +0000</pubDate>
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		<title>Fascículo 08 - Entrevista con Sonia Cillari</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Mar 2006 21:13:26 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Todos estamos de acuerdo en que las tecnologías digitales han sido plenamente aceptadas en la arquitectura. Pese a ello, la gran mayoría todavía las consideran como meras herramientas de representación, desvinculadas de los procesos de diseño. 
Algunos han descubierto su enorme potencial como herramienta de generación de nuevas formas y relaciones. 
El trabajo de Sonia Cillari plantea un paso más, el desarrollo de la arquitectura como un medio en tiempo real, más fluido, que permite interactuar sus contenidos. Ya no hablamos de arquitectura, hablamos de realidad aumentada, espacios híbridos y espacios interactivos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>Todos estamos de acuerdo en que las tecnologías digitales han sido plenamente aceptadas en la arquitectura. Pese a ello, la gran mayoría todavía las consideran como meras herramientas de representación, desvinculadas de los procesos de diseño.<br />
Algunos han descubierto su enorme potencial como herramienta de generación de nuevas formas y relaciones.<br />
El trabajo de Sonia Cillari plantea un paso más, el desarrollo de la arquitectura como un medio en tiempo real, más fluido, que permite interactuar sus contenidos. Ya no hablamos de arquitectura, hablamos de realidad aumentada, espacios híbridos y espacios interactivos.<a id="more-25"></a></p>
	<p>—–— La arquitectura que proyectas, entendida según tus propias palabras como una disciplina generativa, se aleja en cierta manera de los criterios de la arquitectura desarrollada de forma tradicional. ¿Podrías describir en qué consiste y qué aporta a tu trabajo esta condición generativa?<br />
—–— Diría que la arquitectura interactiva se aleja definitivamente de los criterios de la arquitectura tradicional. Mis objetivos son estimular e investigar las implicaciones de la experiencia espacial, no entendiendo el espacio como ambiente receptor, externo, homogéneo, permanente e inerte, sino como generador de percepciones.<br />
Frente a la noción racionalista del espacio objetivo y representacionista, mi propósito es averiguar cómo los seres humanos experimentan el espacio y perciben su entorno. El fin es revelar el proceso de identificación activado para percibirlo: interacción entre hombre y entorno.<br />
Por esta razón mi trabajo explora las aplicaciones de sistemas dinámicos y de tiempo real, también se centra en estrategias evolutivas e interactivas, comportamientos no-lineales, procesos de movimiento y eventos algorítmicos.<br />
Una arquitectura que es estructura comunicativa, que provoca experiencias disímiles, que revela estados emocionales, y que utiliza la participación en espacios comunicativos como continua mutación de las condiciones iniciales, anulando así el concepto de la arquitectura de invariables.<br />
Como han escrito Maturana y Varela: “los sistemas vivientes son sistemas cognitivos, y vivir como proceso es un proceso de cognición”.<br />
Enriquecer nuestra percepción con una sensibilidad espacial diferente es importante porque al fin y al cabo no podemos identificar al mundo exterior como es realmente, es decir orgánico, fluido, centro de ondas probabilísticas. Sino sólo en la manera en que nos permite reconocerlo.<br />
Donde todo es dinámica de esquemas, también el universo y los humanos, estos campos de ondas probabilísticas interfieren los unos con los otros.</p>
	<p>—–— El modo de trabajo de un arquitecto, con modelos evolutivos y entornos interactivos, es diferente a los caminos de producción ligados a la arquitectura de la jerarquía histórica. Por varias circunstancias, entre ellas la de que muchos de los intermediarios clásicos entre la arquitectura y su ejecución tienden a desaparecer. ¿Cuál es el camino que recorre un entorno interactivo desde que se concibe hasta que adquiere carácter operativo?</p>
	<p>—–— En la espacialidad digital el acto de la proyección formal está libre de constricciones físicas. No existe una sola tridimensionalidad, sino que existen infinitas tridimensionalidades en su interior. Los parámetros que se utilizan son vectores de transformación, flujo, desplazamiento, transición, interferencia…<br />
Estos parámetros no son críticos, están seleccionados con criterios intuitivos. Afrontan de una manera no crítica la oposición entre forma y vacío. Esta manera elimina del proceso proyectual la memoria de la organización arquitectónica jerárquica.<br />
Mi estrategia para investigar las complejidades espaciales se basa en el siguiente concepto: el movimiento viene antes que el espacio, que constituye espacialidad.<br />
La mente no inyecta formas en el espacio, asímismo el vacío absoluto no es inerte y sólo las recibe. Si fuera así, cada ser pensante y cada forma existiría en su propia perfección, completamente independiente del espacio. Esta concepción se encuentra en la dualidad mente/cuerpo de Descartes y adquiere carácter operativo en la representación de la realidad.<br />
Contra la física verdadera, el espacio y el tiempo son construcciones mentales. Consecuentemente la arquitectura es un evento catalizador de modelos dinámicos.<br />
Por esta razón estoy interesada en la creación de entornos sensibles interactivos, donde los participantes —o los espectadores, en las performances— pueden jugar con diferentes medios y estar inmersos en imágenes despertadas por sensaciones de experiencias emocionales.<br />
El proceso de desarrollo está profundamente ligado a cómo estas imágenes mentales están expresadas gráficamente dentro de nuestro espacio interior.<br />
La experimentación sobre sistemas dinámicos da como resultado conjuntos interrelacionados de movimiento, así como agregaciones transformativas y evoluciones cualitativas, desarrollados gracias a interfaces directas y expresivas. Es en este punto que la investigación de dispositivos de sensores y el diseño de la interacción resultan claves. En un entorno interactivo es la relación recíproca de todos los elementos la que determina su alteración, o sea que las personas pueden creer, percibir y/o sentir que algo es verdadero cuando no lo es.</p>
	<p>—–— Este último comentario nos   plantea la cuestión de la interfaz como vehículo. Una interfaz que permite establecer una retroalimentación —feedback— entre el usuario y los entornos que has diseñado y programado, especialmente en tres de tus últimos trabajos: Vain in transit: digital creature, Conscious space y gatc/life.<br />
Desde el lado de la máquina y el software, la inmersión del usuario en dicho entorno se entinende mediante una serie de sensores de  impulsos físicos —fundamentalmente los que delatan la presencia y el movimiento, individual o múltiple—. Desde el plano del usuario, el propio aporte de su fisicidad al entorno desencadena todo el proceso reactivo. ¿Cómo afrontas el reto de aunar ambos sustratos en esa interfaz y de cuál de ellos, máquina o usuario, parte tu trabajo?</p>
	<p>—–— Mi trabajo se centra en la relación del Cuerpo con el Espacio —la forma en que se relacionan uno con  otro— y en la relación Cuerpo con Cuerpo —la forma en que nos identificamos unos con otros—. Es por ello que la experiencia del cuerpo se hace crítica en el diseño de interfaces intuitivos e invisibles.<br />
A lo largo de los últimos años he estado investigando la tecnología de sensores de campos eléctricos1 y desarrollando trabajos estrechamente relacionados ella. Los resultados son entornos arquitectónicos realizados con dispositivos que evalúan en tiempo real una serie de señales corporales del intérprete humano, para así generar y comunicar la consecuente mutación de las condiciones iniciales. Arquitecturas creadas por observadores conscientes, tanto en entornos físicos como digitales. El objetivo es mejorar e intensificar las experiencias humanas como modo de explorar el diseño de sistemas dinámicos y en tiempo real para una “expresión espacial performativa” —“Performance Space Expression”—.<br />
Estoy especialmente interesada en revelar la experiencia emocional de la presencia, la proximidad y del tacto, para investigar un conocimiento que es a la vez sensorial y cinestésico.<br />
Esta planteamiento no trata los dualismos objeto/sujeto y presencia/ausencia, sino que se preocupa de que el usuario comprenda que los límites de uno mismo están menos definidos por la piel que por los lazos que involucran cuerpo y simulación en un circuito biotecnológico. Nuestro cuerpo no termina en nuestra piel. Sólo hay una ilusión de límite entre nuestro interior y el exterior.<br />
Es por esto que la instalación se convierte en un entorno inmersivo dotado de interactividad para identificar, entender y expresar estados no racionales tales como las emociones o las intenciones.<br />
 En relación a las nuevas experiencias de personificación, éstas interactúan siempre con códigos de visualización para generar nuevas clases de mundos. Y los patrones de significado, experiencia corporal y visualización tienen lazos de alimentación bidireccional constante con el resto. Están conectados.<br />
 Por eso el diseño del interfaz necesita ser concebido para estimular el aparato sensorial del usuario en un bucle directo con el computador —en realidad virtual por ejemplo el propósito es crear la ilusión de que el usuario esta dentro del ordenador—.<br />
Estoy interesada en la tecnología porque quiero investigar qué pautas puede descubrir el usuario a través de la interacción con otros seres humanos y sistemas complejos.<br />
La tecnologia amplía el presente, como Peter Weibel dijo: el uso de la tecnología “nos libera de instancias de la realidad”</p>
	<p>—–— El aspecto emocional que mencionas es un factor clave y le ofrece la seña de identidad cualitativa al feedback del que hablábamos antes. El propio Roy Ascott habla en uno de sus libros de las condiciones bajo las que se produce el abrazo telemático.1 En tus trabajos el escenario de la emoción trata de desplazarse desde la imagen-movimiento al espacio-movimiento de la mano del usuario. Desde esta perspectiva, ¿crees que tus trabajos son o pueden llegar a ser un contenedor permeable a las emociones de cada uno de sus usuarios? ¿Es ese uno de tus objetivos?</p>
	<p>—–— Diré que las experiencias emocionales son la una intención principal en mis trabajos. Y esto no es porque crea que en nuestra realidad diaria no experimentamos estados emocionales, sino porque me gusta mejorar el placer de vivir diferentes modos de ser. Es por esto que intento seducir la vision de los usuarios con mis imagenes, de manera que puedan estar completamente inmersos en lo que están experimentando como dimensiones espaciales diferentes y  sentirse así sorprendidos, integrados, atraídos, curiosos, etc, todas  formas de transcender el evento local.<br />
Últimamente mi experimentación se centra en experiencias multiusuario, y hacer esto es más divertido y gratificante. La idea de que la gente comparta estados emocionales alterados que necesitan comunicar los unos a otros es algo que me llama mucho la atención…</p>
	<p>—–— Por ultimo, me gustaría que nos comentases qué importancia concedes a las disposiciones de significado en tu trabajo, lo que podríamos llamar su estrato político. ¿Puede ser que las interfaces lleguen a adquirir una presencia tan desmedida que quien propone —el artista o el arquitecto— y quien ofrece —el usuario— acaben teniendo un papel irrelevante? Cuando estableces tu propuesta ¿de qué tipo de conciencia partes: ciudadana, artística, arquitectónica?</p>
	<p>—–— Esta es una de las preguntas típicas para alguien que trabaja en mi campo: espacios performativos y espacios inmersivos. La investigación en la “virtualización de la realidad” implica ya una clara posición en nuestra cultura y en la forma en la que deberíamos aproximar el mundo como interface. La fascinación artística me parece la única manera de demoler la realidad concebida como lo que existe objetivamente  y de hecho.<br />
La obsesión por revelar nuestra existencia como potencial atractor y contenedor de eventos interconectados rechaza cualquier alineación simple y estable de visión o escucha, tal como cualquier organización lineal social, espacial o estética.<br />
Y aquí es donde viene la cuestión tecnológica. O mejor decir el uso de “simulación por ordenador”, porque el ordenador solo “simula” mis pensamientos. Pero tengo muy seriamente en cuenta la dimensión estética del ordenador, la cual es hasta ahora la extensión espacial más útil para mí para experimentar cómo incrementar nuestra percepción de visiones complejas y personificación de experiencias humanas. Somos parte de un mundo que sólo podemos percibir desde dentro como observadores. Desde nuestra solitaria y subjetiva posición deberíamos intentar acceder a fenómenos imaginativos compartidos por descubrir.
</p>
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		<title>Fascicle 08 - Interview with Sonia Cillari</title>
		<link>http://www.archfarm.org/en/08en/</link>
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		<pubDate>Wed, 29 Mar 2006 21:12:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>site admin</dc:creator>
		
	<category>English</category>
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		<description><![CDATA[We all agree that digital technologies have been completely accepted in architecture. In spite of this, most people consider these as simple representative tools not related to the design process. Some people have discovered its enormous potential as a creation tool of new forms and relationships.
The work of Sonia Cillari proposes a step forward, the development of architecture as a real-time medium, more fluid, that allows interaction with its contents. We are not talking about architecture anymore. We talk about augmented reality, hybrid spaces and interactive spaces.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>We all agree that digital technologies have been completely accepted in architecture. In spite of this, most people consider these as simple representative tools not related to the design process. Some people have discovered its enormous potential as a creation tool of new forms and relationships.<br />
The work of Sonia Cillari proposes a step forward, the development of architecture as a real-time medium, more fluid, that allows interaction with its contents. We are not talking about architecture anymore. We talk about augmented reality, hybrid spaces and interactive spaces.<a id="more-24"></a></p>
	<p>—–— The architecture that you design is understood as a generative discipline, according to your words. This concept is detached from the traditional way of practicing architecture. Could you explain what this generative condition is about and what does it bring to your work?</p>
	<p>—–— I would say that interactive architecture is absolutely not related to traditional architecture rules. My goals are to stimulate and research the implications of spacial experience. I do not understand the space as a receptive, extern, homogeneous and inert environment, but as a perception generator.<br />
Against the rationalist idea of the objetive and represented space, my purpose is to find out how the human beings experience the space and perceive its environment. The goal is to disclose the identification process required to perceive the interaction between human being and environment.<br />
For this reason my work explores dynamic and real-time system applications, and also focuses on evolutive and interactive strategies, non-linear behaviour, movement process and algorithm events.<br />
An architecture that is a communicative structure, which causes different experiences and discloses emotional states. This architecture uses the participation in communicative spaces as a continuous mutation of the initial conditions, removing the concept of the architecture of invariables.<br />
As Maturana and Varela have written: ‘living systems are cognitive systems, and living as a process is a cognition process’.<br />
Enriching our perception with a different spacial sensibility is so important because after all we can not identify the outer world as it really is; an organic, fluid, and center of probabilistic waves. But only in a way that allows us to recognize it.<br />
Where everything is scheme dynamics, as well as the universe and the human beings, these fields of probabilistic waves interfere with each other. </p>
	<p>—–— An architect, who uses evolutive models and interactive environments is working in a different way than the production ways related to the architecture of the historic hierarchy. This is due to several circumstances, such as many of the classic intermediaries between the architecture and its execution which tend to disappear. What is the path followed by an interactive environment, from its conception until an operative character is acquired?<br />
—–— In the digital space, the action of formal projection is free from physical constrictions. It does not exist a single three-dimensionality, but infinitive three-dimensionalties exist in its inside. The used parameters are transformation vectors, flow, movement, transition, interference…<br />
These parameters are not critical, they are selected in accordance with intuitive criterions. These parameters face the opposition between form and void in a non-critical way. This way removes the memory of the hierarchy architectural organization from the project process.<br />
My strategy to research the spacial complexities is based on the following concept: the movement goes before the space, which constitutes spatiality.<br />
Mind does not inject forms into space likewise absolute void is not motionless and only recieved it. If it be so, each thinking being and each form would exist in its own perfection, completely independent of the space. This conception is in Descartes’ duality mind/body and gets operative character in the representation of reality.<br />
Against the actual physics, the space and time are mental structures. Consequently, the architecture is a catalytic event of dynamic models.<br />
For this reason, I am interested in creating interactive and sensible environments where the participants —or the audience in the case of performances— can play with different media and be immersed in images aroused by sensations of emotional experiences.<br />
The developing process is deeply related to how these mental images are graphically expressed inside our inner space.<br />
The experimentation on dynamic systems results in sets of interrelated movements, as well as transformative additions and qualified evolutions which are developed by direct and expressive interfaces. It is at this stage that the searching of sensor devices and the interaction design are very relevant. In an interactive environment, the relationship between all the elements is what determines the environment alteration, so people can believe, perceive and/or feel that something is true, when it is not.</p>
	<p>—–— This last comment raises the issue of an interface as a vehicle. This interface allows the setting of a feedback between the user and the environments that you have designed and programmed, specially in three of your last works, Vain in transit: digital creature, Conscious space and gatc/life.<br />
From the perspective of the machine and software field, the user is inside the environment through the understanding of several sensors of physical pulses —basically those that measures presence and movement, single or multiple—. From the user perspective, the physical contribution to the environment gives as a result all the reactive process. How do you face the challenge of joining together both substrates in this interface? and which of those, machine or user, does your work start from?</p>
	<p>—–— My work focuses on the relation of Body to Space —on the way they relate each other— and on the relation Body to Body —on the way we relate each other—. That’s why the body experience becomes critical for the design of invisible and intuitive interfaces.<br />
During the last years I have been investigating efs —electric field sensing— technology and developing new works strictly related: the results are architectural environments performed on devices which in real-time evaluate a range of human performer’s body signals, to generate and deliver the accompanying mutations of initial conditions. Architectures created by the conscious observers, both in physical and digital environments. The purpose is to enhance and intensify human experiences as to explore the design of dynamic and real-time systems for ‘Performance Space Expression’.<br />
In particular I’m very interested in revealing the emotional experience of presence, proximity and touch as to investigate a knowledge that is sensory and kinesthetic.<br />
This approach doesn’t deal with the dualisms object-subject and presence-absence, but it concerns with the user learning that the boundaries of self are defined less by the skin than by the feedback loops involving body and simulation in a techno-bio circuit. Our body doesn’t end at our skin. There is just the illusion of boundary between our inside and the outside.<br />
That’s why the installation site becomes an immersive environment build on an interactivity that can recognize, understand and express non-rational states such as emotions or intentions.<br />
Referring to the new experiences of embodiment, they always interact with codes of visualization to generate new kinds of worlds. And the patterns of signification, bodily experience and visualization are in constant feedback and feedforward loops with the others. They are connected.<br />
That’s why the design of the interface needs to be conceived to stimulate the user’s sensory system into a direct feedback loop with the computer —in virtual reality for example the idea is to create the illusion that the user is inside the computer—.<br />
I’m interested in technology because I want to investigate which patterns the user can discover through interaction with other humans and complex systems.<br />
Technology extends present, as Peter Weibel said: the use of technology ‘frees us from instances of reality’.</p>
	<p>—–— You have mentioned an emotional point of view, which is a key factor and gives the qualitative identity sign to the feedback we were talking about before. Even Roy Ascott talks in one of his books about one of the conditions under which the telematic embrace occurs.1 In your work, the scenario of the emotion tries to move from the image-movement to the space-movement guided by the user interaction. From this perspective, do you think that your works are or can be a permeable container of the emotions of each user? Is this one of your goals?</p>
	<p>—–— I will say that emotional experiences stand as primary intentions in my works. And this is not because I believe that in our daily reality we don’t experience emotional states, but because I like to enhance the enjoyment of living different modes of being. That’s why I try to seduce the vision of the users with my images, so they can be completely immersed in what they are experiencing as different spatial dimensions and therefore feel surprised, attracted, embodied, curious and so on, all ways of transcending the local event.<br />
Lately my experimentation is focused on multi-users experiences, and this is more fun and grateful to do. The idea that people are sharing altered emotional states which they need to communicate each other is something very appealing to me.</p>
	<p>—–— Finally, I would like you to comment how important are the meaning arrangements for your work, which can be defined as its politic layer. Can it be that the interfaces become a presence so immense that who proposes —the artist or the architect— and who offers —the user— end with an irrelevant role? When you make your proposal, What kind of conscience are you starting from: citizen, artistic, architectural?</p>
	<p>—–— This is one of the topic questions for somebody that works in my field: performative and immersive spaces. The investigation on the ‘virtualization of the reality’ already implies a clear position in our culture and in the way we should approach the world as an interface. The artistic fascination seems to me the only way to demolish the reality conceived as what exists objectively and in fact.<br />
The obsession to reveal our existence as a potential attractor and container of interconnected events refuses any simple stable alignments of vision and hearing, such as any social, spatial or aesthetic linear organizations.<br />
And here it comes the technological issue. Or better to say the use of ‘computer simulation’, because the computer only ‘simulates’ my thoughts. But I take very seriously in account the aesthetic dimension of the computer, which is until now the spatial extent more helpful to me to experiment how to increase our perception of complex visions and embodiment in human experiences. We are part of a world which we can only perceive from the inside as observers. From our lonely subjective position we should try to gain access to undiscovered imaginative shared phenomena.
</p>
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		<title>Fascículo 07 - Hardspace, softspace: arquitectura de código abierto</title>
		<link>http://www.archfarm.org/es/07es/</link>
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		<pubDate>Thu, 28 Jul 2005 12:50:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>site admin</dc:creator>
		
	<category>Castellano</category>
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		<description><![CDATA[Nuestro entorno  construido, con su  impacto diario en la gente y su constante transformación con  el uso y re-uso, es un proyecto diseñado  colectivamente que  incorpora considerables diferencias y  algunas veces lógicas contrapuestas. Las cuestiones que surgen de las diferentes perspectivas y  acercamientos de la gente darán consecuencias significativas en la manera en que  la arquitectura en  general va a evolucionar en el siglo XXI. La terminología  informática ha tomado mucho prestado de la disciplina arquitectónica; aquí, vamos a recoger algunas analogías desde el mundo informático para sugerir caminos hacia los que la arquitectura puede evolucionar.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>Nuestro entorno  construido, con su  impacto diario en la gente y su constante transformación con  el uso y re-uso, es un proyecto diseñado  colectivamente que  incorpora considerables diferencias y  algunas veces lógicas contrapuestas. Las cuestiones que surgen de las diferentes perspectivas y  acercamientos de la gente darán consecuencias significativas en la manera en que  la arquitectura en  general va a evolucionar en el siglo XXI. La terminología  informática ha tomado mucho prestado de la disciplina arquitectónica; aquí, vamos a recoger algunas analogías desde el mundo informático para sugerir caminos hacia los que la arquitectura puede evolucionar.<a id="more-15"></a><br />
Tradicionalmente se ha pensado en la arquitectura como hardware: los muros, cubiertas, y suelos estáticos que nos envuelven. Una aproximación alternativa es pensarla como software: los sonidos, dinámicos y efímeros, olores, temperaturas e incluso las ondas de radio que nos rodean. También podríamos considerar las infraestructuras sociales que apuntalan nuestros espacios diseñados. Llevando esta analogía más lejos, podemos pensar la arquitectura como un sistema operativo, dentro del cual la gente pueda crear sus propios programas para la interacción espacial.<br />
El diseño arquitectónico que enfatiza el softspace por encima del hardspace es un poco como el diseño de software en lugar del diseño de hardware en términos informáticos, donde hardware se refiere a la máquina física y software a los programas que la hacen funcionar. En el contexto arquitectónico, la tecnología se usa para provocar interacciones entre la gente y entre ésta y el espacio físico. Si el softspace anima a la gente a convertirse en intérpretes de su propio entorno, entonces el hardspace proporciona una estructura que invita a estas interacciones. La idea de un sistema operativo arquitectónico yace en el diseño de los sistemas que integren a ambos, hardspace y softspace. Un modelo de sistema operativo que es particularmente relevante para la arquitectura — dando por supuesto que el diseño del espacio es siempre un proceso colaborativo— es un sistema de código abierto.<br />
Todo el mundo es diseñador de espacio y todos usamos nuestro espacio e interfaces de maneras diferentes. Ponemos posters en las paredes, las pintamos de azul o naranja, colocamos los muebles en las habitaciones, hacemos el amor en la cocina, usamos “dormitorios” como “oficinas”, cantamos ópera en la ducha, vaporizamos fragancias en nuestros baños y usamos las escaleras para discusiones, juegos o romances. Mientras tanto, cada vez es más posible emprender la construcción o mejora de nuestras casas sin la necesidad de los servicios de un arquitecto. Aun así, la mayoría de la gente no se ve capacitada para diseñar.<br />
Incluso en un entorno diseñado por un arquitecto, los desarrollos tecnológicos llevan a cuestionar el verdadero rol del arquitecto, porque los mecanismos interactivos entre usuario y entorno permiten a la gente coger una posición principal en la configuración y diseño de su propio espacio. La representación más sencilla de estos mecanismos es el termostato, que regula la temperatura de acuerdo a nuestro requerimentos; más recientemente sistemas que permiten cambiar el color, textura, configuración y transparencia de muros, y otros que sugieren el proceso circular de conversación con el entorno, han dejado claro que los arquitectos están perdiendo la prioridad en la definición de los límites de los deseos y movimientos de la gente. ¿Qué es, entonces, lo que hace el arquitecto?<br />
Si el arquitecto diseña sistemas de interacción, entonces, la producción de la arquitectura, que existe sólo en el momento de usarse, es puesta en las manos del usuario final. El diseño arquitectónico, el coreógrafo de sensaciones, puede proporcionar metaprogramas con los que la gente construya sus propios programas. En informática, un sistema operativo —como Unix, Windows o Mac OS— es el software que hace funcionar un ordenador en su nivel primario, y que actúa como plataforma sobre la que ejecutar otros programas. Extendiendo la analogía a la arquitectura, un sistema operativo espacial proporciona estructuras para fomentar multitud de programas arquitectónicos. Según esta idea, la gente es la diseñadora de sus propios espacios y los arquitectos simplemente diseñan los metasistemas.<br />
Los sistemas de interacción eliminan distinciones entre audiencia e intérpretes, usuarios y diseñadores, ocupantes y arquitectos, y abren posibilidades creativas para el diseño de espacios, eventos y situaciones. También aumentan los desafíos para el papel social de los diseñadores de proveer metasistemas que fomenten la creatividad individual y alienten a la gente a coreografiar sus propios programas espaciales, a diseñar sus propios espacios e inventar sus propias lógicas. El dilema es diseñar sistemas operativos que promuevan la creatividad sin añadir más capas reguladas de control.<br />
Código abierto se refiere, en el universo del software, a un tipo de código fuente —con el que el software es diseñado y construido— que es accesible a todo el mundo, que es libremente distribuido mientras permanezca abierto, que permite modificaciones y derivaciones —que a la vez han de ser abiertas—, que es no discriminatorio, en el que es posible introducir parches sin perturbar la integridad del trabajo total, y que es tecnológicamente neutral. De manera similar, una arquitectura de código abierto necesita una estructura en la cual la distinción entre aquellos que diseñan y aquellos que usan es sustituida por un sistema participativo que alienta un proyecto destinado a estar constantemente parcheado o modificado.<br />
Una arquitectura muy cercana a las visiones que el artista, arquitecto y situacionista holandés Constan tuvo en su proyecto New Babylon. En esta enorme exploración Constan asumió que todo el mundo es un artista en el diseño y construcción de sus espacios, eventos y vidas. Su proyecto proponía una estructura mundial en constante construcción y reconstrucción por sus habitantes. Una estructura que cambiara en toda su extensión según diferentes grupos de gente la alteraran contribuyendo de diferentes maneras. Constan redujo la distancia entre las prácticas del arte y de la arquitectura y señaló las conexiones entre el deleite del arte y el de la arquitectura. Sin embargo, el proyecto plantea una importante cuestión: si todo el mundo es artista y todo es arte —léase arquitectura— ¿no implica eso que, sin distinciones, nada es arte?<br />
El movimiento de código abierto en software nos da algunas pistas sobre cómo resolver este rombecabezas. Nos ofrece un sistema que, en teoría, es suficientemente abierto para que cualquiera pueda unirse, pero no ha significado en la práctica que todo el mundo se esté haciendo programador. Están los que usan el sistema por el reto de construir nuevo código y los que disfrutan la cultura de código abierto sin necesidad de contribuir al proceso de construcción. De manera similar, aplicar el código abierto a la arquitectura sugiere un proyecto democrático colaborativo que exista en el tiempo tanto como en el espacio: una arquitectura que es creada por gente mediante su uso, como una perfomance, una conversación, un bodystorm que se forma a lo largo de la vida del sistema arquitectónico —un edificio u otro contexto arquitectónico—.<br />
El teórico y diseñador industrial Anthony Dune, hablando sobre el diseño de lo que él llama objetos post-óptimos1 dice: «El desafío más difícil para los diseñadores de objetos electrónicos radica ahora no en la funcionalidad técnica y semiótica, donde se alcanzan ya niveles óptimos, sino en los ámbitos de la metafísica, poesía y estética, que se han investigado poco.»2 Si asumimos que estos sistemas en arquitectura pueden resolver los requerimentos prácticos y funcionales de los espacios construidos, entonces la belleza en el diseño viene de la poesía de aquellos que la usan, implementan y rehacen. Un sistema que permitiera a la gente crear por sí mismos sus propios espacios y construir colectivamente un espacio social, que sería más conceptualmente abierto. Hay varias características clave que definen una arquitectura de código abierto:<br />
1. Diseñadores – participantes. Aquellos que participan en el sistema son también aquellos que lo diseñan.<br />
2. Un sistema de control del que uno se hace parte para expandir dicha estructura: un ejemplo son los videojuegos de ordenador, que proporcionan módulos que permiten al usuario crear sus propios escenarios, a veces sorprendentemente diferentes.<br />
3. Coreografías para la apertura. Instrucciones de grupo interpretadas y modificadas como sea necesario por los participantes, individual o colectivamente. Para empezar es necesario establecer unos límites que fomenten la creatividad. Esto no quiere decir que éstos no puedan ser rebasados. Se establecen como referencias y no para predefinir barreras.<br />
4. Reapropiación. Los espacios, objetos o acciones existentes sirven de combustible y de catalizadores para la creatividad.<br />
5. Capacidad para compartirlos problemas de diseño. Cada persona tiene diferentes aptitudes y a menudo un problema requiere una solución que sólo puede proporcionar otro. Un ejemplo basado en la web, lazyweb.org, muestra cómo no es importante que todo el mundo tenga las capacidades técnicas para llevar un modelo de producción de código abierto.<br />
En un futuro inmediato la arquitectura de código abierto necesitaría dar dos pasos diferentes: El primero sería desarrollar infraestructuras que permitan a los diseñadores no profesionales participar más activamente en los procesos de diseño y construcción. En cierto sentido esto ya está ocurriendo, como muestra la tendencia de la autoconstrucción3. Sin embargo, los arquitectos profesionales pueden hacer mucho más para facilitar la transición. Pragmáticamente, los arquitectos tienen la oportunidad en este punto de participar en las conversaciones que hacen posible y fomentan el diseño de buenos edificios y la práctica colaborativa. Esto puede ocurrir a un nivel práctico expandiendo las prácticas participativas en la industria; quizá también en el discurso teórico, donde las ideas y conceptos que esconde la arquitectura necesitan ser abiertos.<br />
El segundo sería aplicar el conocimiento del diseño de espacios a la formulación de una estructura con la que otra gente pudiese, deliberadamente, diseñar espacio. En esta cualidad, los arquitectos deberían alentar el reconocimiento de la distinción entre buen diseño y mal diseño, si se puede decir que exista. Otra vez, este paso puede ser localizado prosaicamente en la práctica actual de la industria. Sin embargo es también necesario expandir el discurso teórico sobre cómo diseñar diseño. Un sistema operativo espacial reconoce que todo el mundo es ya un diseñador: sería vital en este punto asegurar que los arquitectos no se conviertan en otro metasistema que “objetivamente” controle el proceso desde arriba. Más que dirigir, los arquitectos deberían sobretodo transformarse en facilitadores o cooperantes.<br />
El rol de la arquitectura experimenta cambios considerables porque la propia gente interpreta, diseña, reúsa y se apropia de su propio espacio según sus propias lógicas. Una verdadera arquitectura de código abierto no existe sin gente que la habite, que la ocupe, la perciba, que interactúe o converse con ella. Los espacios resultantes no solamente permiten a la gente desarrollar sus propias formas de interacción, sino que realmente se enriquecen con ello. Al volverse las personas arquitectos de su propio espacio a través de su uso, o desarrolladores de sus propias interfaces, las palabras arquitectura e interface dejan de ser nombres para convertirse en verbos. Tal arquitectura es explícitamente dinámica, un cambio que abre una riqueza de posibilidades poéticas para los diseñadores de espacio de código abierto.<br />
Sabemos que la arquitectura es política. Y sabemos también que la propia gente hace arquitectura al usarla. El reto ahora es equilibrar las diferencias entre habilidades técnicas, acceso tecnológico y deseo de autosuficiencia que diferente gente tiene, con el objetivo de producir un espacio democrático viable, en todos los sentidos. ¿Son todos los sistemas de arquitectura metasistemas de control? El código abierto y procesos similares de diseño en colaboración sugieren que hay otros caminos hacia delante.<br />
Portada cortesía de David Cuesta, david@mail. themcdc.com Traducción: Archfarm Texto publicado originalmente en 2002 en la web del autor, www.haque.co.uk<br />
1 «Objetos diseñados una vez que la funcionalidad se da ya por supuesta»<br />
2 Anthony Dune. Hertzian tales: electronic products, aesthetic experience and critical design. Royal College of Art, Londres, 1999.<br />
3 www.readymademag.com
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		<title>Fascículo 07 - Papel</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Jul 2005 12:45:04 +0000</pubDate>
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		<title>Fascicle 07 - hardspace, softspace: open source architecture</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Jul 2005 12:41:07 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Our constructed environment, with its direct impact on people every day and its constant transformation through use and reuse, is a collectively designed project. It incorporates vastly different and sometimes conflicting logics. The issues arising from people’s differing perspectives and approaches will have significant consequences on the way architecture in general evolves in the twentyfirst century. Computer terminology has borrowed much from the discipline of architecture; here, we borrow back some analogies from the computer world to suggest ways that architectural evolution could occur. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>Our constructed environment, with its direct impact on people every day and its constant transformation through use and reuse, is a collectively designed project. It incorporates vastly different and sometimes conflicting logics. The issues arising from people’s differing perspectives and approaches will have significant consequences on the way architecture in general evolves in the twentyfirst century. Computer terminology has borrowed much from the discipline of architecture; here, we borrow back some analogies from the computer world to suggest ways that architectural evolution could occur.<a id="more-8"></a><br />
Traditionally, architecture has been thought of as hardware: the static walls, roofs and floors that enclose us. An alternative approach is to think of architecture as software: the dynamic and ephemeral sounds, smells, temperatures even radio waves that surround us. One might also consider the social infrastructures that underpin our designed spaces. Pushing this analogy even further, we can think of architecture as a whole as an operating system, within which people create their own programmes for spatial interaction.<br />
Architectural design that emphasises softspace over hardspace is a little like software design rather than hardware design in computer terminology, where hardware refers to the physical machine and software refers to the programs that animate the machine. In an architectural context, technology is used to provoke interactions between people, and between people and their spaces. If softspace encourages people to become performers within their own environments, then hardspace provides a framework to animate these interactions. The idea of an architectural operating system lies in the design of the systems that integrate the two. One model of operating system that is particularly relevant to architecture—since the design of space is always a collaborative process—is an open source system.<br />
Everyone is a space designer and we all use our spaces and interfaces differently. We place posters on walls, paint them light blue or orange, position furniture in rooms, make love in kitchens, use “bedrooms” as “offices”, sing opera in the shower, spray particular fragrances in our bathrooms and use staircases for arguments, games and romances. Meanwhile, we are increasingly likely to undertake the construction or improvement of our own homes without needing the services of an architect. Yet, most people do not think of themselves as being able to “design”.<br />
Even in architectdesigned environments, technological developments throw into question the very role of the architect, because user and environmentallyresponsive mechanisms allow people themselves to take prime position in configuring (i.e. designing) their own spaces. The simplest form of such mechanisms is the thermostat, regulating temperature according to our requirements; more recently, systems that allow for changing colour, texture, layout and transparency of walls and other systems that suggest the circular process of “conversation” with one’s environment have made it clear that architects no longer have priority in defining the boundaries of people’s movements and desires. So what then does an architect do?<br />
If an architect designs interaction systems then the production of architecture—which exists only at the moment of use—is placed in the hands of the end user. Architectural design, the choreography of sensations, can provide metaprograms within which people construct their own programs. In computers, an operating system is the software—like Unix, Windows or Mac OS—that runs a computer at its core level and which provides a platform upon which to run other programs. Extending the analogy to architecture, a spatial operating system provides frameworks to encourage multitudes of architectural programs. In this conception, people are the designers of their own spaces—architects simply design the metasystems.<br />
Interaction systems conflate distinctions between audiences and performers, users and designers, occupants and architects and open up creative possibilities for designed space, designed events and designed situations. They also raise challenges for the social role of designers in providing metasystems that foster individual creativity and encourage people to choreograph their own spatial programs, design their own spaces and invent their own logics. The quandary is to design operating systems that promote creativity without adding further layers of prescriptive control.<br />
Open source in the software universe refers to a type of source code—with which software is designed and built—that is accessible to all and freely distributed as long as it remains equally open; that allows for modification and derivatives as long as the result is equally open; that is nondiscriminatory; where patching is possible without disturbing the integrity of the main work; and that is technologically neutral. Similarly, an open source architecture requires a framework in which the distinction between those who design and those who use is replaced by participatory system that encourages a constructed project to be constantly patched or performed.<br />
Such an architecture comes close to the visions Dutch artist, architect and situationist Constant had in his project New Babylon. In this massive exploration he assumed that everyone is an artist in the design and construction of their spaces, events and lives. His project proposed a worldwide structure constantly built and rebuilt by its inhabitants, a structure that varied throughout its lengths as different groups of people contributed to it and altered it in different ways. He diminished the gaps between the practice of art and the practice of architecture and highlighted the connections between the delight of art and the delight of architecture. However, the project raises an important question: if everyone is an artist, and everything is art—read architecture— then does that not mean that, with no distinctions, nothing is art?<br />
The open source movement in software gives us clues on how to resolve this conundrum—it offers a system that is in theory open enough that anyone might jump in but in practice has not meant that everyone is becoming a programmer. There are still those who enjoy the system for the challenge of building new code, and those who enjoy open source culture without needing to contribute to the construction process. Similarly, applying open source to architecture suggests a collaborative democratic project that exists in time as well as space: an architecture that is created by people through its use, as a performance, a conversation, a bodystorm that goes on through out the life of the architectural system, whether it is a building or other architectural situation.<br />
Industrial design theorist Anthony Dunne, talking about the design of what he calls postoptimal objects 1 says: ÇThe most difficult challenges for designers of electronic objects now lie not in technical and semiotic functionality, where optimal levels of performance are already attainable, but in the realms of metaphysics, poetry and aesthetics where little research has been carried out.È2 If we assume that such systems in architecture could deal with the practical and functional requirements of constructed spaces then the beauty in design comes from the poetries of those who use/implement/ remake it. A system that allows people themselves to create their own spaces and collectively build a social space that would be more conceptually open.<br />
There are several key features to an open source architecture:<br />
1. Designer–participants: where those who participate are also those who design the system.<br />
2. A control system that one allows oneself to be part of in order to expand that structure: an example can be found in computer games that provide modules for endusers to code and create their own, sometimes startlingly different, versions of the game.<br />
3. Choreographies for openness: group instructions that are interpreted and modified as necessary by participants, individually or collectively. To begin, established boundaries are required in order to foster creativity; this does not mean that they cannot be breached. They are placed as reference points, not to predefine limits.<br />
4. Reappropriation: where existing spaces, objects or actions are both fuel and catalysts for further creativity<br />
5. Capacity for sharing design problems: each person has different skills and often a problem requires a solution that can only be provided by another. A webbased example, lazyweb.org, shows how it is not important for everyone to have the technical capabilities in order to have an open source model of production.<br />
In the immediate future, open source architecture would require two distinct steps. First would be to develop infrastructures that enable nonprofessional designers to participate more closely in design and construction process. In some senses, this is already occurring, as the selfbuild trend shows3. However, professional architects can do much more to facilitate the transition. Pragmatically, they have the opportunity at this stage to participate in the conversations that take place with regard to enabling and encouraging good building design and collaborative practice. This can occur at the practical level of expanding participatory practices in the industry; however, it can also occur in theoretical discourse 6 of 6 where the very ideas and concepts behind architecture need to be opened.<br />
Second would be to apply knowledge of space design to the formulation of a framework within which other people can consciously design spaces. In this capacity, architects would encourage recognition of the distinction between “good” design and “bad” design, if that can be said to exist. Again, this step can be located prosaically within current industry practice; however, it is also necessary to expand theoretical discourse on how to “design design”. A spatial operating system acknowledges that everyone is already a designer: it would be vital with this step to ensure that architects don’t become just another metasystem that “objectively” controls the process from above. Rather than directing, they would need primarily to become enablers or cooperants.<br />
The role of architecture undergoes considerable change because people themselves interpret, appropriate, design and reuse a space within their own frames of logic. A truly open source architecture does not exist without people to inhabit, occupy, perceive, interact or converse with it. The resulting spaces don’t merely enable people to develop their own ways of responding, they are actually enriched by them doing so. As people become architects of their own spaces—through their use—or developers of their own interfaces, the words architecture and interface cease to be nouns: instead they become verbs. Such an architecture is explicitly dynamic, a shift that opens up a wealth of poetic possibilities for designers of open source space.<br />
We know that architecture is political. And we know that people themselves make architecture by using it. The challenge now is to balance the differences in technical skill, technology access and selfsufficiency desire that different people have, in order to produce a viably democratic space, in all senses. Are all architectural systems metasystems of control? Open source and similar collaborative design processes suggest that there are other ways forward.<br />
1 Objects one designs once practicality and functionality can be taken for granted<br />
2 Anthony Dune. Hertzian tales: electronic products, aesthetic experience and critical design. Royal College of Art, London, 1999.<br />
3 www. readymademag.com<br />
www.Archfarm.org n7 paper version Cover illustration courtesy of David Cuesta, david@mail. themcdc.com<br />
Text originally released in 2002 on the author’s website, www.haque.co.uk
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		<title>Fascicle 07 - Paper</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Jul 2005 00:30:28 +0000</pubDate>
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		<title>Fascículo 06 - Recetas Urbanas de Santiago Cirugeda</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Feb 2005 17:01:00 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Para la mayoría de los arquitectos contemporáneos, la necesidad de disponer de un postulado teórico sobre el que cimentar su obra parece ser requisito fundamental a la hora posicionarse en el mundo actual de la arquitectura (y de paso, proporcionar una base para posteriores investigaciones y relaciones con o contra sus contemporáneos). Una manera de guiar un camino (más que marcar unos límites), de enlazar posiciones o simplemente de buscar una identidad. Y el caso que nos ocupa no es una excepción.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>Para la mayoría de los arquitectos contemporáneos, la necesidad de disponer de un postulado teórico sobre el que cimentar su obra parece ser requisito fundamental a la hora posicionarse en el mundo actual de la arquitectura (y de paso, proporcionar una base para posteriores investigaciones y relaciones con o contra sus contemporáneos). Una manera de guiar un camino (más que marcar unos límites), de enlazar posiciones o simplemente de buscar una identidad.<br />
Y el caso que nos ocupa no es una excepción.<a id="more-4"></a><br />
Sin embargo, la trayectoria de Santiago Cirugeda difiere en parte de esta noción de arquitecto “comprometido” con su tiempo. Si bien en parte su obra tiene una marcada individualidad que lo hace suficientemente reconocible dentro de la maraña mediática —algo que por cierto aprovecha en su favor, como él mismo reconoce, utilizando los mass-media como arma expansiva de sus proyectos— en la que nos hemos acostumbrado a leer la arquitectura, descubrimos en su trayectoria ciertas desviaciones que desorientan al primer intento de encasillamiento: En primer lugar, porque por más que investiguemos sus proyectos y leamos sus textos, no hallamos pistas sobre ningún nuevo enfoque de la arquitectura a priori; podríamos decir que sus arquitecturas tratan más un concepto que una forma, a pesar de que lo más importante sean precisamente sus casi imposibles materializaciones. Para él es algo que está ahí y que sólo está esperando a ser descubierto. En segundo, porque su actitud deliberadamente directa (respuestas inmediatas a situaciones cotidianas), no conlleva una correspondencia formal en sus propuestas (como ocurre con algunos ejemplos de la arquitectura holandesa del momento). Utiliza lo que podríamos llamar una arquitectura de la acción: estructuras que por sí mismas están hablando mucho más de lo que a simple vista vemos, que llevan una carga política asociada en cuanto que son respuestas a problemas más sociales que arquitectónicos (que también).<br />
A pesar de todo, y aunque no haga falta nada más para saber que estamos ante una arquitectura singular, lo que hace realmente que las propuestas de Santiago Cirugeda sean objeto de nuestra atención es seguramente esa actitud “no-logo”, o simplemente eso, “actitud” (por encima de la imagen). Echando un vistazo a su producción, no podríamos entenderla sólo como una sucesión de proyectos encadenados por un intención renovadora e inconformista, sino también como una lucha contra la arquitectura del día a día, la más cotidiana y la que precisamente por ello parece haberse convertido en inmutable, en un ser porque sí.<br />
primer asalto, cirujeda vs. el vacío<br />
Código Civil, Licencia de Obra Me-nor, Protección Patrimonial, Orde-nanzas de Planeamiento Urbanístico, Plan General de Ordenación Urbana… términos referidos a la arquitectura que son prácticamente dominio de abogados y especuladores, son utilizados por Cirujeda para invertir la lógica constructiva. Estas normas están no ya para ser utilizadas de la manera obvia, sino para buscar sus resquicios y entonces, atacar. No se incumplen las leyes del juego (urbanístico), se ha leído entre líneas. Proyectos que se fundamentan en la indagación de los parámetros no regulados de las leyes, aquellos no especificados o en los simplemente “según se mire”, para conseguir nuestros deseos: ¿quiero jugar delante de mi portal? alquilo un contenedor (Ocupaci